🚨 DESPUÉS DEL JUICIO NULO, EL ABOGADO DE LINDSAY CLANCY APUESTA POR UNA JUGADA “HAIL MARY” — ESTA EXTRAÑA DECISIÓN PODRÍA CAMBIARLO TODO…
Solo unas semanas antes de que Ian Campbell y su hija de 23 años, Hannah, murieran en un accidente de avioneta, su esposa Jane habló sobre el amor de la familia por volar.
En aquel momento, no había nada inquietante en sus palabras.
Describió volar como una parte emocionante de sus vidas: algo que la había unido a Ian, que los había llevado a recorrer los paisajes de Queensland y que había seguido siendo una pasión más de dos décadas después de que aprendieran a volar juntos.
Ahora, tras el fatal accidente ocurrido al sur de Brisbane, aquella entrevista ha adquirido un nuevo y estremecedor significado.
Ian Campbell, de 56 años, era el fundador de Barambah Organics, una de las marcas australianas de productos lácteos orgánicos más conocidas. Él y Jane fundaron la empresa en 2002, después de transformar la granja familiar de cuarta generación en Murgon.
El lunes 7 de septiembre, Ian y Hannah viajaban a bordo de una Beechcraft A36 Bonanza que despegó del aeropuerto de Archerfield poco antes de las 11 de la mañana.
La aeronave se estrelló poco después contra una propiedad rural en Stockleigh, en Logan, provocando un incendio de pastizales.
Ambos murieron en el accidente.
Los equipos de emergencia encontraron a Ian y Hannah entre los restos del avión, mientras ocho dotaciones del Queensland Fire Department fueron necesarias para controlar el incendio provocado por el impacto.
La policía y la Australian Transport Safety Bureau (ATSB) están investigando ahora exactamente qué ocurrió durante los últimos minutos del vuelo.
Pero es la reciente entrevista de Jane la que ha dejado la impresión más profunda.
En declaraciones al Goondiwindi Argus semanas antes de la tragedia, Jane habló sobre cómo la aviación había formado parte de su matrimonio con Ian prácticamente desde el principio.
La pareja aprendió a volar junta en Archerfield en 1999, completando su formación como pilotos durante su luna de miel.
Para ellos, volar no era simplemente un pasatiempo.
“Probablemente somos adictos a la adrenalina”, dijo Jane.
“Volar ha sido una parte importante de nuestra vida matrimonial desde el principio”.
También describió el simple placer que ambos encontraban al surcar los cielos.
“Es realmente emocionante estar en el aire, incluso si simplemente estás revisando los campos”, explicó.
A la pareja le encantaba especialmente contemplar el paisaje de Queensland desde las alturas.
“Nos encanta ver lo diferente que se ve el campo desde arriba, desde Beardmore Dam hasta los ríos Dumaresq y Macintyre”, contó Jane.
“Ver lo irregular que puede ser la lluvia es increíble”.
En aquel momento, sus palabras mostraban simplemente a una pareja que llevaba más de 25 años compartiendo una pasión.
Sin embargo, después del accidente, esas mismas palabras adquieren un significado profundamente diferente.
No había ninguna señal de que aquella entrevista acabaría convirtiéndose en uno de los últimos retratos públicos de la relación de la pareja con la aviación.
Jane simplemente estaba describiendo algo que había formado parte de su vida matrimonial durante décadas.
La conexión de Ian con la aviación estaba estrechamente ligada a su trabajo en la agricultura y a sus negocios.
Procedía de una familia que llevaba generaciones dedicándose a la agricultura en Queensland y se convirtió en un respetado científico rural y especialista agrícola.
Después de fundar Barambah Organics junto a Jane, la empresa pasó de ser una operación familiar a convertirse en una marca reconocida en toda Australia. La familia todavía conserva una participación en el negocio.
Más tarde, Ian también se involucró en Mañana Pastoral, en la región de Goondiwindi, dedicada a la producción de aceite de oliva virgen extra, además de cordero y carne de vacuno alimentados con pasto.
Su influencia iba mucho más allá de los negocios.
La familia Campbell se convirtió en una importante colaboradora de la Royal Flying Doctor Service (RFDS) y de otras causas comunitarias. El alcalde de Goondiwindi, Lawrence Springborg, afirmó que la familia había recaudado más de 70.000 dólares para la RFDS y había contribuido considerablemente a la comunidad.
Ian y Hannah también habían participado recientemente en actividades relacionadas con la recaudación de fondos para la organización.
Su relación con la RFDS hace que las circunstancias de sus muertes resulten aún más dolorosas.
La organización estaba vinculada a la familia Campbell tanto por su labor benéfica como por la aviación, dos ámbitos que se habían convertido en partes importantes de la vida de Ian.
La pérdida de la familia Campbell, por ello, se ha sentido mucho más allá de su círculo más cercano.
El director ejecutivo de Barambah Organics, Chris Elliott, afirmó que Ian y su familia habían sido los creadores de la marca y de muchos de sus productos, destacando el legado que habían dejado.
Para las comunidades donde los Campbell habían trabajado y desarrollado sus negocios, Ian era recordado como un innovador en el sector agrícola y un generoso colaborador de la comunidad.
Hannah, mientras tanto, solo tenía 23 años.
Su muerte junto a su padre ha dejado a quienes conocían a la familia intentando comprender la magnitud de la tragedia.
Los investigadores trabajan ahora para determinar por qué se estrelló la aeronave.
La ATSB ha desplegado investigadores de seguridad del transporte para examinar los restos y recopilar pruebas. Algunas piezas de la aeronave serán trasladadas a Canberra para realizar nuevos análisis técnicos.
Algunos testigos han afirmado haber escuchado un sonido inusual o entrecortado procedente del motor antes del accidente. Sin embargo, los investigadores todavía no han establecido la causa y ninguna teoría debe considerarse confirmada en este momento.
Para Jane Campbell, la investigación podría finalmente explicar qué ocurrió con la aeronave.
Pero no puede cambiar las palabras que pronunció apenas unas semanas antes.
“Probablemente somos adictos a la adrenalina”.
“Volar ha sido una parte importante de nuestra vida matrimonial desde el principio”.
Eran palabras sobre amor, aventura y una vida compartida en los cielos.
Ahora, después de que el último vuelo de Ian y Hannah terminara en tragedia, aquellas reflexiones aparentemente normales se han convertido en un recuerdo inesperadamente inquietante de la pasión que definió a la familia Campbell durante más de dos décadas.
